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COLESTEROL Y LEVOTIROXINA

20Sep2018

Nancy A. Melville

CONFLICTOS DE INTERÉS 

10 de septiembre de 2018

Los pacientes tratados de hipotiroidismo manifiesto mediante tratamiento de reemplazo estándar con levotiroxina (LT4) a menudo siguen mostrando cifras de colesterol anormales, pese a la normalización de la hormona estimulante de la tiroides (TSH), de acuerdo con un nuevo metanálisis recientemente publicado en la versión electrónica de Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism.[1]

La lipoproteína de baja densidad (LDL) y el colesterol total en suero consisten en una serie de mediciones que se consideran marcadores objetivos de la señalización de hormona tiroidea. Se desconoce si la normalización de las concentraciones séricas de hormona estimulante de la tiroides mediante el tratamiento con levotiroxina en general, restablece la señalización de la hormona tiroidea.

"Está muy bien establecido que el hipotiroidismo no tratado aumenta los niveles de colesterol", expresó la autora principal, Dra. Elizabeth McAninch, profesora asistente de la División de Endocrinología y Metabolismo, en el Rush University Medical Center, en Chicago, Estados Unidos.

Ahora estos últimos resultados que muestran "que los usuarios de levotiroxina tenían cifras de lipoproteína de baja densidad y de colesterol total en suero significativamente más altas, que los controles sanos, en los metanálisis indican que no se restableció la homeostasis de lípidos, dependiente de hormona tiroidea", concluyen los investigadores.

"Los hallazgos apuntan a la conclusión de que el tratamiento con levotiroxina puede realmente no normalizar a estas personas", resaltó la Dra. McAninch.

La normalización de la hormona estimulante de la tiroides puede no ser suficiente para restablecer por completo el funcionamiento tiroideo

Los investigadores explican que una glándula tiroides sana produce y secreta tiroxina (T4) y triyodotironina (T3) por igual. Se considera que la tiroxina es la prohormona, porque tiene menos afinidad por el receptor de hormona tiroidea, mientras que la triyodotironina es la forma activa de la hormona tiroidea.

El patrón de tratamiento actual del hipertiroidismo manifiesto, que afecta a casi 5% de la población estadounidense, es el reemplazo de hormona tiroidea con tiroxina sintética, levotiroxina, en dosis que alcanzan una hormona estimulante de la tiroides sérica normal.

Previamente se consideraba que la monoterapia con levotiroxina en dosis que normalizan la hormona estimulante de la tiroides en suero efectivamente se convertiría en triyodotironina, y mantendría la homeostasis, pero esta estrategia se ha cuestionado tras las observaciones de que: 1) una porción de pacientes hipotiroideos tratados con levotiroxina (alrededor de 20%) considera que sus síntomas no se resuelven, pese a alcanzar cifras normales de hormona estimulante de la tiroides en suero, y 2) hay altos cocientes tiroxina:triyodotironina en suero en pacientes hipotiroideos tratados con levotiroxina. De hecho, muchos pacientes que no tienen suficiente alivio de síntomas con solo levotiroxina, sostienen que también se necesita triyodotironina; el tema sobre la conveniencia de “combinar” triyodotironina con tiroxina en quienes no responden bien a tiroxina sola ha sido objeto de debate en los últimos años.

En el nuevo metanálisis, investigadores de la Rush University identificaron 99 estudios que cumplían los criterios de inclusión de pacientes con hipotiroidismo primario manifiesto, tratados mediante monoterapia con levotiroxina para alcanzar cifras normales de hormona estimulante de la tiroides en suero.

De los estudios, 65 incluyeron datos de colesterol sérico de los pacientes.

Los pacientes tratados con levotiroxina, pese a las cifras de hormona estimulante de la tiroides en suero normales, tuvieron cifras de c-LDL en suero más altas de manera estadísticamente significativa, que controles sanos (3,31 ± 1,64 mg/dl; p = 0,044), así como cifras más altas de colesterol total en suero (9,60 ± 3,55 mg/dl; p = 0,007).

De los estudios que no incluyeron controles sanos, las cifras de c-LDL en suero todavía fueron más altas de manera estadísticamente significativa en pacientes tratados con levotiroxina, en comparación con rangos de referencia normales (138,3 ± 4,6 mg/dl; p < 0,001), lo mismo que las de colesterol total en suero (209,6 ± 3,4 mg/dl; p < 0,001).

Estos nuevos hallazgos ofrecen más claves respecto a posibles factores subyacentes que pueden explicar por qué muchos pacientes refieren síntomas persistentes, como fatiga y aumento de peso, pese a la normalización de las cifras de hormona estimulante de la tiroides mediante el tratamiento con levotiroxina, indicó la Dra. McAninch.

"Quizá las manifestaciones subjetivas sean un signo de que el esquema de reemplazo de hormona tiroidea podría no estar haciendo su función completa de lograr el funcionamiento normal de la glándula tiroides", destacó.

"Deberíamos considerar esas observaciones comunes de los pacientes, y diseñar más investigación para explorar con más detalle por qué está ocurriendo esto".

Entre las teorías de la persistencia de los síntomas en algunos casos, una plantea que la hormona estimulante de la tiroides en suero puede no ser una medida tan precisa como la que es necesaria para representar el marcador ideal de la función tiroidea normal, y de hecho, estudios en roedores han demostrado que las cifras normalizadas de hormona estimulante de la tiroides pueden no restablecer otros marcadores de señalización de hormona tiroidea.

Las limitaciones importantes del presente análisis incluyen la incapacidad para ajustar factores como la duración del reemplazo de levotiroxina y el uso de estatina. Sin embargo, los autores señalan que debido a que dos estudios extensos demuestran que un mayor número de pacientes tratados con levotiroxina toma estatinas concomitantes, las cifras anormales de lipoproteínas de baja densidad y colesterol total en el análisis podrían en efecto, subestimarse.

"Si se reproducen nuestros resultados, y si este grado de incremento de las concentraciones séricas de colesterol resulta clínicamente significativo, esto puede respaldar la necesidad de modificar las guías sobre hipotiroidismo y lípidos para abordar la detección sistemática de perfiles lípidos en suero, y umbrales de tratamiento en pacientes con levotiroxina que tienen hipotiroidismo manifiesto", concluyen la Dra. McAninch y sus colaboradores.

Los autores del estudio han recibido apoyo de National Institutes of Health, National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases, y el National Institute on Aging. El coautor del estudio, Dr. Antonio Bianco, es consultor de Sentier Therapeutics. Los otros autores han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.